miércoles, 9 de diciembre de 2009

Derechos Humanos: Educación Física, Recreación y Deportes: Una Relación Más Necesaria De Lo Que Parece

POR: Néstor Daniel Sánchez Londoño
·         LICENCIADO EN EDUCACIÓN FÍSICA RECREACIÓN Y DEPORTES
Universidad Católica de Oriente
·         TECNÓLOGO EN RECREACIÓN
Politécnico colombiano “Jaime Isaza Cadavid”
Resumen:
Este artículo propone una reflexión que ayude a mirar una relación poco tenida en cuenta como lo es la relación entre educación física y derechos humanos, toda vez que ambos se encuentran en un territorio común; el cuerpo.
Palabras Clave:
Educación física, derechos humanos, cuerpo, justicia social.
Summary:
This article proposes a reflection that he/she helps to look at a relationship little kept in mind as it is it the relationship between physical education and human rights, all time that both they concentrate on a common territory; the body.
Key Words:
Physical education, human rights, body, social justice.
A Manera De Introducción
Los DEREHOS HUMANOS (DDHH) son, en muchas ocasiones, un abstracto construido en occidente por una clase emergente que vio en ellos, la posibilidad de establecer escenarios para que la vida de todos, fuese  mejor.
La lucha por instaurarlos ha sido fuerte y en todas sus expresiones se han conquistado por parte de los súbditos,  para arrebatar los derechos al soberano estatal[1].
Del ideal de los DDHH a la realidad, sin duda queda mucha tela por cortar.
De entrada tendremos que decir que esta propuesta no ha sido realidad en la vida de miles de seres humanos: contradiciendo  sus ideales inspiradores y las políticas globales y locales.
Las condiciones de vida de las grandes mayorías que en pleno siglo XXI se encuentran aún sumidas en la exclusión total; toda vez que los gobiernos han sido incapaces de adelantar políticas de redistribución de la riqueza y de crear oportunidades para que hasta el último de los seres humanos pueda desarrollarse a plenitud, según las promesas de la modernidad y los reclamos mismos que ha hecho la iglesia católica a través de la doctrina social.
Seguimos asistiendo a la acumulación de capital por parte de un grupo cada vez más reducido de personas y al aumento de una franja poblacional, cada vez más numerosa de pobres.
La falta de que los DDHH se hagan realidad en la vida de las personas ha tenido consecuencias nefastas para la humanidad misma: violencias, guerras, hambre, muertes por doquier de miles de seres humanos, hermanos nuestros en la encarnación que terminamos desconociendo y olvidando, porque esa no es nuestra realidad.
La educación como herramienta maestra para el desarrollo, en ocasiones parece ajena a esta situación y la educación física no escapa a esta realidad.
Por ello, en las líneas que presentamos a continuación, vamos a intentar develar una relación que hasta ahora no ha sido muy tenida en cuenta pero que sin duda es más necesaria de lo que parece, la correlación entre educación física y derechos humanos.

Derechos Humanos; Educación Física, Recreación y Deportes: En un Territorio Común
Derechos Humanos
Los DDHH se reconocen como unos elementos más o menos convencionales, de carácter ético, en los que nos hemos puesto de acuerdo, producto muchas luchas, por lo menos, en occidente, para posibilitar el desarrollo de las personas, su ámbito de aplicación, se valida como universal. La función de garantizarlos dentro del aparato estatal, le corresponde a los gobiernos; en ello, más o menos, las diferentes disciplinas se han puesto de acuerdo; estos acuerdos no se han traducido en vivencias para las personas.
El acuerdo reconoce la validez de los DERECHOS desde el momento mismo del nacimiento; en otras palabras, por el hecho de nacer, los DDHH se reconocen en la condición humana.
En el debate, no se ha logrado construir consenso frente a si los derechos se garantizan desde el momento mismo de la concepción; posición que caracteriza a un amplio sector de la población al que se le califica de conservador y retrógrado, desconociendo en ésta, una opción inquebrantable por la vida.
Sin embargo, en el terreno prácticos y no retórico, basta una mirada a la realidad para que nos demos cuenta que no es suficiente este acuerdo: miles de personas no tienen acceso a un trabajo, a la seguridad social, al disfrute de su tiempo libre, a la recreación, a una vivienda digna, a la alimentación, a la salud y a la educación, Por el lado de los niños y las niñas, este panorama es aun más grave: no tienen acceso a la educación, a la salud, a la recreación, a la vida, a una familia y a su integridad física; muchos niños y niñas tienen que trabajar a temprana edad para ayudar a solventar los gastos familiares, ello en detrimento de su salud física y mental, y de empobrecer sus posibilidades futuras; de igual manera son sometidos y sometidas a tratos crueles, a explotación laboral y sexual[2]; todo esto, sólo por nombrar unos cuantos asuntos.
Esta realidad nos habla de las limitaciones de los gobiernos locales para garantizar los derechos de las personas vinculadas al “contrato social” a sabiendas que muchos dineros son malgastados en contratos onerosos que no se ven reflejados en la vida de las personas y en otros casos el erario público, producto de los impuestos aportados por la ciudadanía van a parar a los bolsillos de gobernantes y contratista, bajo la mirada y en apoyo cómplice de quienes tienen la tarea de vigilar y controlar, lo mismo que de ejecutar éstos para el bienestar colectivo y no particular.
Con lo mencionado anteriormente tenemos que decir que, los DDHH tienen un lugar por excelencia para hacerse concretos y es el mismo escenario que resulta perjudicado cuando su garantía no es una realidad; es decir, cada derecho busca ayudar al desarrollo de una dimensión de la persona; lo que significa en principio, que éstos son interdependientes y que es necesario garantizarlos todos y no una parte y lo segundo, es que los mismos al hacerse realidad en la persona tenemos que remitirnos al cuerpo como unidad corpóreo-espiritual, donde su aplicación o negación[3] genera, sin duda, consecuencias.
Dicho de otra manera, no existe ningún otro lugar o territorio, donde se concreten los DDHH más que en el “cuerpo”; ubicarlos en otro espacio, sería renunciar a ellos y seguidamente al bienestar que la humanidad se merece; no existen los DDHH sin cuerpo humano.

La Tarea de la Educación Física
El cuerpo que en muchas ocasiones tiene que soportar largas jornadas detrás de una silla y al frente de un tablero en un reducido salón de clases, parece, en muchos momentos; un olvidado de la educación.
Durante mucho tiempo, se ha buscado impartir el conocimiento desdibujando, ocultando y hasta negando una realidad bastante fuerte; la corporal.
El cuerpo visto como pecaminoso[4] en occidente, ha tenido unas consecuencias bastante negativas en la tarea educativa.  La educación física no ha sido ajena a esta situación y es a partir de allí, que se han construido unos planes de estudio que guardan poca coherencia en sus contenidos entre lo que tiene que ver con las características generales del ser humano, las condiciones de su entorno ecológico y un objeto de estudio específico[5].
Este corte que a veces se torna inexplicable; sigue reproduciendo una manera de ver la educación física como un hacer exclusivo o mera teorización. Visión ésta que ha relegado la construcción del saber pedagógico en educación física a quienes trabajan en las instituciones de educación formal[6] o a ignorar por completo que de esta práctica pedagógica a la que le subyacen unas concepciones le es posible construir un saber pertinente a su objeto de estudio[7].
Ahora bien, si tenemos en cuenta que la educación se retoma nuevamente como eje del desarrollo social y para el mejoramiento de la calidad de vida de las personas[8]; es un imperativo reconocer el papel que juega la corporalidad en el ser humano.
Si es cierto que la tarea de la educación física se centra en facilitar procesos de formación de los seres humanos desde las prácticas motrices, no puede perder el punto de vista de que somos maestros y maestras de seres humanos completos y no de una realidad corporal alejada de los fenómenos ideológicos, políticos, sociales[9] y culturales.
La tarea de la educación física ha de realizarse desde la realidad corporal, pero no puede descuidar la interacción necesaria e ineludible del cuerpo con otras dimensiones humanas. Todo el currículo, sin querer ser pedantes, pasa por el cuerpo humano y por ello, la educación física no puede seguir siendo un asunto marginal que desconoce las interrelaciones planteadas o que se destina a cualquier profesional por falta de uno idóneo para la práctica de las diferentes actividades motrices.
Se hace necesario pasar de la eficacia instrumental, a la que están sometidos y sometidas quienes realizan prácticas deportivas de alto rendimiento, por su agresividad en los entrenamientos intensivos, con la dimensión corporal a propuestas lúdicas, ociosas y estéticas como un medio que ayude más a la coexistencia pacifica entre los pueblos, las culturas[10] y las subjetividades que se van desarrollando, precisamente en los cuerpos como territorios habitados por la singularidad.
También se hace necesario decir que debemos transitar de las prácticas deportivas individualizantes a propuestas más sociales y comunitarias que nos ayuden reconocer quienes somos en relación con otras dimensiones que constituyen nuestro ser.
El cuerpo como un todo, y condicionado por otras esferas menos tangibles, no podrá relegarse en nuestras prácticas motrices.

Un Territorio Común: El Cuerpo
Se ha planteado brevemente, como el cuerpo es el escenario donde residen los derechos humanos y la educación física; sin embargo, la distancia existente entre estas dos miradas sobre lo humano, parece incomprensible; en las siguientes líneas, intentaremos cruzar un poco más su relación y la necesidad de construir un acercamiento más centrado en el bienestar individual y colectivo, que además es otro elemento que las dos miradas, como les hemos llamado tienen en común.
El Cuerpo Como Territorio
Al decir de A. Colom,[11] el cuerpo es el enclave de las identidades prefijadas (nación, sexo, género) y las futuras.
Esto nos lleva a decir que el cuerpo es el territorio donde se cuece la realidad social y simbólica; donde tienen confluencia el dolor y el éxtasis[12].
El cuerpo humano, puesto como territorio cultural, ha permitido, particularmente a los jóvenes, a través de la intervención estética que hacen en él y por medio del mismo, visibilizar lo in-visibilizado, hacerse presentes[13] en medio de un poder hegemónico y totalizante que le interesa ahogar la diversidad aunque pregone la tolerancia.
Sin duda un tratamiento que reduce el mundo a la corporalidad[14], ha de mirarse con recelo, porque se halla ad-portas a construir otro fundamentalismo moderno que nos avoca a una sin salida que se desdice de si misma, por la diversidad misma de ofertas culturales puestas en escena desde el cuerpo, pero además porque niega de entrada la interrelación necesaria entre el cuerpo y las otras dimensiones; no es posible leer el cuerpo como totalidad craza, pues éste mismo está interrelacionado y es ello lo que le da el carácter de completud.
El cuerpo se reconoce como el lugar donde habitan el dolor, la alegría, las tristezas, los triunfos y las derrotas. En él habita la cultura y como lugar cultural, los derechos humanos se hacen realidad en el cuerpo al igual que en las prácticas motrices; éstas no son posibles sin este elemento.
La realidad corporal se convierte en vehículo de luchas y movimientos[15] que por un lado reivindican los derechos humanos y por otro hacen presencia en la condición de bienestar individual, lo que nos pone en el reconocimiento de una doble actividad con el mismo propósito: bienestar social y bienestar individual, dejando claro que no es posible el uno sin el otro.
El cuerpo está pues involucrado en una seria de relaciones que involucra a todos los seres[16]; pasando con ello de una ética antropo-centrista a una ética geo-centrista[17]; pues una ética que pasa por el cuerpo como su única posibilidad de aplicación, es la que nos está llevando a la catástrofe[18] ambiental en la que vivimos.
Es en la realidad corporal, en la interrelación con las otras dimensiones humanas, donde tienen asiento los intereses por mejorar las condiciones de vida de la gente, que no es un asunto desmedido en tanto es obligación de los gobiernos garantizar los derechos humanos como ente dentro del aparato estatal[19].
El mejor estar de las personas, que dicho en otras palabras sería el mejoramiento constante de su calidad de vida, pasa por dos elementos que hemos mencionado:
El primero es la garantía a sus derechos, no solo como los limites del poder estatal, que es bastante importante, si no también como marco de actuación subjetivo para el desarrollo mismo de las individualidades.
El segundo, pasa por una educación importante de las capacidades motrices que necesariamente entran en relación con otras dimensiones humanas, como ya lo hemos mencionado.

Educación Física para los Derechos Humanos
Ya mencionamos que la tarea de la educación física se centra en facilitar procesos de formación de los seres humanos desde las prácticas motrices y que no puede perderse el punto de vista de que somos maestros y maestras de seres humanos completos y no de una realidad corporal alejada de los fenómenos ideológicos, políticos, sociales[20] y culturales.
Ante este encargo social, es importante mencionar que se convierte en un imperativo una educación física centrada en el desarrollo de las competencias motrices que reconozcan otras corporalidades como constitutivas de la corporalidad propia.
La creencia en “un sujeto” (concreto corporalmente) centro del universo, que desconoce sus interrelaciones necesarias e ineludibles, es una falacia que nos lleva a desconocer que sin los otros y sin las otras yo no puedo construirme plenamente como individuo y se hace difícil la interrelación social.  No es más que la negación del cuerpo de otros y otras; así cuando se elimina físicamente al diferente[21], se aparta a quien me posibilita ser como corporeidad en el mundo.
La educación física (en muchos casos), la industria deportiva y de la diversión, a la luz de la productividad; no han hecho otra cosa que reproducir un modelo de exclusión del otro como contrario en el deporte y en el juego; opuesto que solo cuenta para el aniquilamiento simbólico y en ocasiones real, reproduciendo esquemas hegemónicos de violencias estatales (violación de derechos humanos) y particulares en los diferentes escenarios deportivos[22] que se validan en aras a “la calentura de lo agonal”.
Obedece a esta realidad, una educación centrada en el antropocentrismo individualizante que como mencionamos desconoce al otro como posibilitador de mi existencia.
La violación a los derechos humanos, no es otra cosa que el sostenimiento de un poder que desconoce al otro; que propende por un orden unívoco donde las diferencias se vislumbran como estorbos; en palabras de Aristóteles, es una acción propia de un Idion (Idiota) activo; su problema, radica en la ruptura total del lazo que lo une a otro[23] u otra.
En este orden la tarea de la educación física, debe trascender la esfera que ubica al cuerpo como único y lo desliga del entorno donde éste se desarrolla.
La corporalidad no puede seguir alimentándose en los centros de acondicionamiento físico como centro (cuerpo) estético que soporta las diversas expresiones o las reduce a un canon de belleza importado de la industria decorativa que tiene pocos reparos en llevar a las personas y en particular a las mujeres a la destrucción de su cuerpo como único esquema de lo bello.
Se impone una mirada integral de la educación física que ayude a releer el mundo donde el cuerpo hace presencia y las relaciones que éste entreteje con otras corporalidades; para que dejemos de pensar en la construcción intimista del cuerpo y pasemos a valorar y reconocer que tanto con otros y otras, como con el ambiente que nos rodea, nos fundamos como sujetos.
La garantía de los DDHH, pasa por la construcción de una ciudad lúdica[24], donde los escenarios de ocio, recreación y aprovechamiento del tiempo libre; es decir los espacios para el desarrollo motriz, no han de estar supeditados al uso de quienes pueden pagar, toda vez que ello es un derecho humano y ciudadano.


Unas Palabras Finales:
Estas palabras finales, no son una propuesta terminada que se proponen para seguirlas al pie de la letra por parte de un o una educadora física; son mejor, elementos de reflexión que pueden ayudarnos a repensar el papel de la educación física más allá del culto al sudor, que a veces se nos convierte en el centro del desarrollo motriz.
En este sentido, creemos que las prácticas motrices: deportivas, recreativas y de educación física, han de ayudarnos[25]:
  • A construir sujetos que reconocen en el otro una posibilidad de ser ellos y ellas mismas.
  • A favorecer el encuentro intergeneracional como manera de ayudar al reconocimiento de la alteridad y ésta como posibilidad de construcción colectiva.
  • A resquebrajar las brechas de género que facilita a los niños el juego y a las niñas las circunscribe a actividades domésticas.
  • A permitir el juego como un ejercicio de la libertad que se ejerce en comunidad.
  • A reconocer el juego y la actividad motriz, como vital en la vida humana y olvidar que solo los niños juegan, en detrimento de las relaciones que pueden construir los y las adultas.
  • A enriquecer las relaciones familiares y comunitarias como posibilidad subjetiva y política para mejorar nuestras relaciones y condiciones de vida.
  • A romper las barreras xeno-fóbicas y homo-fóbicas que nos ayuden a encontrarnos con diferencias bastante reales de color y de opciones sexuales que se eliminan físicamente por el hecho de ser distintos y distintas.
  • A favorecer la inclusión de niños y niñas en condiciones de marginalidad, es decir, en vulneración de sus derechos: niños y niñas que trabajan y son explotados y explotadas laboral y sexualmente por familiares, vecinos y amigos de las familias.
  • Por último, la educación física ha de ayudarnos a construir una corporalidad más serena y tranquila; lo que significa una vida más feliz, que no es otra cosa, que vidas en armonía con todas las dimensiones que se ubican en nuestro cuerpo, con la naturaleza y que se convierten en elementos que nos hacen más completos, completas y felices.
Estas afirmaciones y seguro otras que nos hacen falta, se convierten en reflexiones que se hace necesario abordar para construir una relación más precisa, de ser necesario entre educación física y derechos humanos.
Como ya lo mencionamos, este texto no pretende agotar esta reflexión, pero ser un elemento provocador que nos ayude a vislumbrar una relación que parece irreal y a la que le huimos la mayoría de los educadores y educadoras físicas, como si el cuerpo se moviera lejos de si mismo[26].
Bibliografía:
·         ALTUVE, Eloy, Debate Teorico sobre deporte y Globalización: necesidad o despilfarro de tiempo..  En: El ocio, el tiempo libre y la recreación en América Latina: problematizaciones y desafíos.  Medellín.  Ed. Cívitas 2005.
·         COLOM, Antonio. Cuerpo - Identidad. Ediciones Simbióticas (2005) disponible en: – http://edicionessimbióticas.info/article.php3id_article=450.
·         CORPORACIÓN EDUCATIVA COMBOS. Documento interno de sistematización de las prácticas. 2005 – 2007. Doc. de circulación interna.
·         HUHLE, Rainer. La violación de los derechos humanos - ¿Privilegio de los estados? KO’AGA ROÑE’ETA se.in (1993) – http://derechos.org/koaha/iv/1/huhle.html.
·         IPLICJIAN, Thierry. Hacia la construcción del otro. KO’AGA ROÑE’ETA se.viii (1997) – Disponible en: http://www.derechos.org/koaga/viii/1iplicjian.html.
·         MASCARENHAS, Fernando. Tempo livre, recreação e educação popular: Medite e contribuições a partir da realidade brasileira. En el ocio, el tiempo libre y la recreación en América latina: problematizaciones y desafíos. Medellín, ed. Cívitas. 2005.
·         MEJÍA Marco Raúl. La tecnología, la(s) cultura(s) tecnológica(s) y la educación popular en tiempos de globalización: Entre el pensamiento único y la nueva crítica (palabras iniciales de un tema en construcción). Ponencia presentada al XXXI Congreso Internacional de Fe y Alegría "Educación Popular, Comunidad y Desarrollo Humano Integral Sustentable". Lima, Perú, 28 de octubre al 1 de noviembre de 2000. Ver memorias.
·         MOLINA, Víctor; OSSA, Arley F. y FRANCO Saúl.  Didáctica Contemporánea, motricidad comunitaria y ocio.  Medellín.  Ed. UPB 2001.
·         O DOLORS, M. y Seminario de profesionales jóvenes de <>.  Ante una democracia de baja intensidad; la democracia por construir. 1994.
·         PINZÓN Carlos y GARAY Gloria. EL cuerpo como territorio sagrado. (1991) disponible en: – http://webs.demasiado.com/cjuen/cuerpo.htm.
·         SÁNCHEZ Néstor Daniel. Ponencia: Recreación y Desarrollo Comunitario. En: Congreso departamental de recreación (7mo : 2007 : Medellín) Ver Memorias.
·         TABARES, Fernando y Otros. Ciudad Lúdica.  Elementos para la construcción de una sociedad solidaria y del bienestar.  En: Revista: Cuadernos de ocio y sociedad 1 y 2.  Medellín.  Ed. Cívitas 2007.
·         UNICEF. “CIUDADES PARA LA NIÑEZ” Bogotá 2004.
·         URTEAGA, M. El cuerpo juvenil como territorio cultural. texto publicado en la revista COMUNICOLOGÍ@ INDICIOS Y CONJETURAS, Publicación electrónica  del Departamento  de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, primera época, número 2, otoño (2004) disponible en: – http://revistacomunicologia.org/index.php?option=com_content&task=view&id=69&itemid=101.



[1] HUHLE, Rainer. La violación de los derechos humanos - ¿Privilegio de los estados? KO’AGA ROÑE’ETA se.in (1993) – http://derechos.org/koaha/iv/1/huhle.html. Oct 5 de 2007
[2] UNICEF. “CIUDADES PARA LA NIÑEZ” Bogotá 2004.  P. 13
[3] Léase: NO GARANTÍA.
[4] URTEAGA, M. El cuerpo juvenil como territorio cultural. texto publicado en la revista COMUNICOLOGÍ@ INDICIOS Y CONJETURAS, Publicación electrónica  del Departamento  de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, primera época, número 2, otoño (2004) disponible en: – http://revistacomunicologia.org/index.php?option=com_content&task=view&id=69&itemid=101. Oct 5 de 2007.
[5] MOLINA, Víctor; OSSA, Arley F. y FRANCO Saúl.  Didáctica Contemporánea, motricidad comunitaria y ocio.  Medellín.  Ed. UPB 2001.  P 63
[6] MOLINA, Víctor; OSSA, Arley F. y FRANCO Saúl.  Op. Cit.  P 63
[7] CORPORACIÓN EDUCATIVA COMBOS. Documento interno de sistematización de las prácticas. 2005 – 2007. Doc. de circulación interna.
[8] MOLINA, Víctor; OSSA, Arley F. y FRANCO Saúl.  Op. Cit.  P 64
[9] MOLINA, Víctor; OSSA, Arley F. y FRANCO Saúl.  Op. Cit.  P 64 - 65
[10] MOLINA, Víctor; OSSA, Arley F. y FRANCO Saúl.  Op. Cit.  P 110-112
[11] COLOM, Antonio. Cuerpo - Identidad. Ediciones Simbióticas (2005) disponible en: – http://edicionessimbióticas.info/article.php3id_article=450. Oct 3 de 2007
[12] COLOM, Antonio. Op. Cit.
[13] URTEAGA, M. Op. Cit.
[14] COLOM, Antonio. Op. Cit.
[15] Puede leerse movimiento en sus dos acepciones: movimiento social que lucha por la reivindicación de sus derechos, desde los obreros hasta los movimientos feministas o como movimiento corporal, motricidad.
[16] PINZÓN Carlos y GARAY Gloria. EL cuerpo como territorio sagrado. (1991) disponible en: – http://webs.demasiado.com/cjuen/cuerpo.htm. Oct 3 de 2007
[17] MEJÍA Marco Raúl. La tecnología, la(s) cultura(s) tecnológica(s) y la educación popular en tiempos de globalización: Entre el pensamiento único y la nueva crítica (palabras iniciales de un tema en construcción). Ponencia presentada al XXXI Congreso Internacional de Fe y Alegría "Educación Popular, Comunidad y Desarrollo Humano Integral Sustentable". Lima, Perú, 28 de octubre al 1 de noviembre de 2000. Ver memorias.
[18] X. ARBÓS y S, Giner, La Gobernabilidad. Ciudadanía y democracia en la encrucijada mundial, Ed. siglo XXI Madrid, 1993, P 104.  Citado por: O DOLORS, M. y Seminario de profesionales jóvenes de <>.  Ante una democracia de baja intensidad; la democracia por construir. 1994. P 9
[19] HUHLE, Rainer. Op. Cit.

[20] MOLINA, Víctor; OSSA, Arley F. y FRANCO Saúl.  Op. Cit.
[21] IPLICJIAN, Thierry. Hacia la construcción del otro. KO’AGA ROÑE’ETA se.viii (1997) – Disponible en: http://www.derechos.org/koaga/viii/1iplicjian.html. Oct 5 de 2007
[22] ALTUVE, Eloy, Debate Teorico sobre deporte y Globalización: necesidad o despilfarro de tiempo..  En: El ocio, el tiempo libre y la recreación en América Latina: problematizaciones y desafíos.  Medellín.  Ed. Cívitas 2005.  P 305 - 318
[23] IPLICJIAN, Thierry. Op. Cit.
[24] TABARES, Fernando y Otros. Ciudad Lúdica.  Elementos para la construcción de una sociedad solidaria y del bienestar.  En: Revista: Cuadernos de ocio y sociedad 1 y 2.  Medellín.  Ed. Cívitas 2007.  P. 41 - 50
[25] SÁNCHEZ Néstor Daniel. Recreación y Desarrollo Comunitarios. En: Congreso departamental de recreación (7mo : 2007 : 2007) Ver Memorias.
[26] MASCARENHAS, Fernando. Tempo livre, recreação e educação popular: Medite e contribuições a partir da realidade brasileira. En el ocio, el tiempo libre y la recreación en América latina: problematizaciones y desafíos. Medellín, ed. Cívitas. 2005. p 235 -256

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Di que piensas de este artículo
Muchas gracias por tu comentario